bloques economicos de Bolivia
BOLIVIA ANTE EL RETO DE LA INTEGRACION HEMISFERICA

William G. Torres Armas
I. LA CONFORMACION DEL ALCA
La conformación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) supone la apertura de los mercados de 34 de los 35 países del hemisferio occidental , es decir la eliminación de las barreras arancelarias y no arancelarias para el intercambio de bienes y un mayor flujo e intercambio de servicios, capitales, información e ideas en el continente. El ALCA iniciará su funcionamiento en el año 2006.
El ALCA es uno de los componentes fundamentales de un proyecto político de mayor alcance , en el que las libertades políticas se compatibilizan con las libertades económicas. El ALCA es un proceso irreversible, que cuenta con el compromiso de las últimas administraciones de gobierno de los Estados Unidos y ya lleva siete años de gestación, pues se inició en 1994, con ocasión de la I Cumbre Hemisférica, efectuada en la ciudad de Miami. En ese sentido, para pequeños países como Bolivia, no existe otra alternativa que aceptar el reto de la integración hemisférica.
El ALCA representa un mercado de alrededor de 780 millones de personas, una extensión territorial de 39 millones de km2 y un PIB de 11,4 billones de dólares. De estas cifras, el NAFTA aporta con alrededor del 51 % de la población y el 87 % del PIB; el MERCOSUR con el 26 % de la población y el 9 % del PIB; la CAN con el 14 % de la población y el 2 % del PIB; el MCCA con el 4 % de la población y el 0,4 % del PIB; el CARICOM el 1 % de la población y el 0,2 % del PIB; y Chile el 2 % de la población y el 0,6 % del PIB . Es bastante revelador decir que entre el NAFTA y el MERCOSUR conjuntamente suman el 77 % de la población total y 96 % del PIB hemisférico. En otras palabras, entre los restantes 27 países, donde está Bolivia, sólo suman el 33 de la población total y alrededor del 4 % del PIB hemisférico.
Consiguientemente, en este proceso, los esquemas de integración más importantes son el NAFTA, que tiene un PIB de 9,9 billones de dólares y el MERCOSUR que tiene un PIB de 1 billón de dólares. Asimismo, en términos de tamaño del mercado interno, cabe recordar que el NAFTA tiene alrededor de 400 millones de habitantes, el MERCOSUR 200, la CAN alrededor de 110 y los otros 90 millones de personas se reparten entre los restantes 22 países. Dentro del NAFTA, la economía más importante es la de los Estados Unidos, que es la más grande del mundo y dentro del MERCOSUR, la del Brasil que representa casi la mitad del PIB, la población y la geografía de Sudamérica.
II. LOS ANTECEDENTES DEL PROCESO
La integración comenzó a ponerse en práctica en América Latina en la década de los sesenta. Las condiciones de estabilidad política y económica de los últimos años así como la adopción de modelos novedosos de regionalismo abierto han permitido avances significativos. El comercio intrarregional y las inversiones se han incrementado notablemente en los últimos años.
En lo que se refiere a los antecedentes del proceso del ALCA, cabe recordar que en 1990, el entonces presidente de los Estados Unidos, George Bush, padre del actual mandatario de los Estados Unidos, planteó la idea de crear un área de libre comercio desde Alaska hasta Tierra del Fuego, cuando esbozó la denominada Iniciativa para las Américas. La misma puede considerarse un hito en las relaciones interamericanas, ya que marca el inicio de una nueva etapa signada por el diálogo y la cooperación entre Estados Unidos y América Latina. Se trata de una nueva concepción estratégica de los Estados Unidos para la etapa de la Post Guerra Fría, signada por la interdependencia.
Esta iniciativa posteriormente fue retomada y profundizada durante la administración del presidente William Clinton. En efecto, en diciembre de 1994, los Jefes de Estado y de Gobierno del hemisferio se reunieron en Miami y establecieron cuatro pilares fundamentales para las futuras relaciones interamericanas: democracia, integración económica y libre comercio, lucha contra la pobreza y la discriminación y, finalmente, desarrollo sostenible y conservación del medio ambiente. La creación del ALCA se desprendió del segundo pilar , es decir integración y libre comercio.
Después de la Cumbre de Miami, durante la segunda administración de Clinton, en 1998, se efectuó la II Cumbre de las Américas, celebrada en Santiago, oportunidad en la que se iniciaron las negociaciones destinadas a conformar el ALCA. Finalmente, durante la administración de George Bush (hijo) se efectuó la Cumbre de Quebec, oportunidad en la que los presidentes de los 34 países asumieron el compromiso de concluir las negociaciones hasta el año 2005. En efecto, las mismas deberían concluir, a más tardar, en enero de 2005 para tratar de lograr su entrada en vigencia lo antes posible, y no más allá de diciembre de 2005. Adicionalmente, en Quebec los presidentes acordaron considerar cualquier alteración o interrupción del orden democrático como un obstáculo insuperable para la participación de los países en el proceso de Cumbres Hemisféricas.
En cuanto a las reuniones ministeriales, que es otro importante foro de negociaciones en el contexto de la formación del ALCA, cabe apuntar que hasta el momento se han efectuado seis reuniones. La primera fue en Denver (Estados Unidos) en 1995, la segunda en Cartagena (Colombia) en 1996, la tercera en Belo Horizonte (Brasil) en 1997, la cuarta en San José (Costa Rica) en 1998, la quinta en Toronto (Canadá) en 1999 y, finalmente, la sexta en Buenos Aires el 2001.
De todas estas reuniones ministeriales la más importante fue la de San José de Costa Rica, donde los Ministros recomendaron a los Jefes de Estado y de Gobierno el inicio de las negociaciones, establecieron la estructura institucional del ALCA y fijaron los principios y objetivos del proceso. En base a la Declaración de San José de Costa Rica, las negociaciones se lanzaron formalmente en abril de 1998 con ocasión de la II Cumbre de las Américas. Por otra parte, cabe destacar que, durante la quinta Reunión Ministerial, efectuada en Toronto, los Ministros instruyeron a los Grupos de Negociación preparar un borrador de texto de sus respectivos capítulos, el mismo que fue presentado en la sexta Reunión Ministerial, efectuada en Buenos Aires. Para la próxima Reunión de Ministros, que se efectuará en Ecuador, se ha instruido a los Grupos de Negociación eliminar la mayor cantidad de corchetes posible.
III. ESTRUCTURA Y ORGANIZACIÓN DE LAS NEGOCIACIONES DEL ALCA
Las negociaciones del ALCA deberán permitir una amplia representación geográfica de los países participantes. Además está prevista la rotación de la Presidencia del proceso, de la sede de las negociaciones y de los Presidentes y Vicepresidentes de los Grupos de Negociación y de los otros comités y grupos establecidos.
Durante la Cumbre de Santiago, el proceso de negociaciones del ALCA se organizó y estructuró de la siguiente manera:
i) Reunión de Ministros del ALCA
ii) Comité de Negociaciones Comerciales (CNC), a nivel de Viceministros
iii) Grupo Consultivo sobre Economías Más Pequeñas
iv) Secretaría Administrativa
v) Comité Tripartito (OEA, BID y CEPAL)
vi) Grupos de Negociación
vii) Comité de Representantes del Gobierno sobre la Sociedad Civil
viii)
Comité Conjunto de Expertos de Gobierno y del Sector Privado sobre Comercio Electrónico
Esta estructuración del proceso también da una idea acerca de la conformación de un hipotético organismo internacional que, si se siguen los parámetros elegidos durante la negociación, tendría tanto órganos permanentes como no permanentes .
La Presidencia del proceso de negociaciones, ejercida por períodos de 18 meses, ha estado y estará a cargo de los siguientes países: Canadá (mayo de 1998 a octubre de 1999), Argentina (noviembre de 1999 a abril de 2001), Ecuador (mayo de 2001 a octubre de 2002) y una copresidencia de Estados Unidos y Brasil (noviembre de 2002 a diciembre de 2004). El país a cargo de la presidencia será la sede de la Reunión Ministerial y también presidirá el Comité de Negociaciones Comerciales.
Es ilustrativo destacar que los países que han estado o estarán a cargo de la Presidencia son países o representan a grupos de países claves en el proceso negociador. Canadá es un país miembro del NAFTA, Argentina es un país miembro del MERCOSUR, Ecuador es un país miembro de la CAN y Estados Unidos y Brasil son, indiscutiblemente, los países líderes del proceso del ALCA.
Debajo de las Reuniones de Ministros del ALCA, que tienen a su cargo la supervisión final de las negociaciones, aparece el Comité de Negociaciones Comerciales (CNC). Los Viceministros Responsables del Area de Comercio que conforman el CNC desempeñan un papel central en la administración de las negociaciones del ALCA.
Hay tres comités y grupos que se encargan de ciertos temas relevantes para las negociaciones. Estos son el Comité de Representantes del Gobierno sobre la Sociedad Civil , el Comité Conjunto de Expertos de Gobierno y del Sector Privado sobre Comercio Electrónico y el Grupo Consultivo sobre Economías Más Pequeñas. La Secretaría Administrativa del ALCA, por su parte, está localizada en la misma sede de las reuniones de los Grupos de Negociación. La Secretaría apoya las negociaciones desde el punto de vista logístico y administrativo. Mientras tanto, el Comité Tripartito integrado por la OEA, el BID y la CEPAL brinda apoyo técnico, analítico y financiero al proceso del ALCA.
Además, existen nueve Grupos de Negociación del ALCA, que poseen mandatos específicos de los Ministros y el CNC. Los mismos son: i) Acceso a Mercados, ii) Inversiones, iii) Servicios, iv) Compras del Sector Público, v) Solución de Controversias, vi) Agricultura, vii) Propiedad Intelectual, viii) Subsidios, Antidumping y Medidas Compensatorias y ix) Políticas de Competencia. Estos Grupos de Negociación dan una idea de los temas y disciplinas que se están discutiendo y expresan el grado de dificultad y la complejidad de un proceso de negociación simultánea.
IV. PRINCIPIOS RECTORES DE LA NEGOCIACION
El ALCA es una negociación amplia y compleja, que implica pensar en la convergencia de disciplinas comerciales multilaterales, subregionales y bilaterales. Por su alcance, las negociaciones pautarán la política comercial, la política económica y la política de desarrollo de los países del continente . El sistema de comercio afectará la política económica y de desarrollo de los países y reducirá sus márgenes de acción autónoma.
El ALCA además implicará una serie de beneficios y costos a diversos niveles. Obviamente, si los beneficios del proceso son mayores que los costos, Bolivia debería suscribir los acuerdos correspondientes. Por tanto, será necesario tratar de cuantificar los costos y beneficios del ALCA, para saber si se ajusta a las necesidades y requerimientos del país. El ejercicio además puede servir para determinar la franja mínima o media de los intereses nacionales. Es decir hasta qué nivel se puede asumir los costos o cuáles son las exigencias mínimas que el país aceptaría para participar en el proceso. Debajo de un determinado nivel las condiciones del ALCA podrían ser inaceptables.
Hasta ahora, durante las negociaciones destinadas a conformar el ALCA, se identificaron algunos principios rectores para el proceso. En primer lugar, se acordó que el consenso era el principio fundamental para la toma de decisiones. "El método del consenso ... consiste en la adopción de una decisión dentro de los órganos de las Organizaciones sin recurrir a la formalidad de la votación" . Se negocia un proyecto de texto con la distintas delegaciones o grupos de Estados, hasta que se constata que el proyecto no suscita ninguna objeción significativa. El consenso es un asunto importante en la medida que implica una capacidad de veto por parte de cualquiera de los países involucrados en la negociación. En efecto, si el consenso es la norma, cuando un país no esté de acuerdo con el texto o un punto de la agenda, podría vetar el mismo argumentando que no se ha alcanzado el consenso necesario.
En segundo lugar, el ALCA se concibe como un compromiso único comprensivo. Esta fórmula se conoce en inglés como single undertaking y quiere decir que nada está acordado hasta que todo esté acordado. El propósito de esta fórmula es asegurar que la negociación sea equilibrada. Se trata de una previsión de los países preocupados de que se pudiese avanzar sólo en ciertas disciplinas y alcanzar acuerdos únicamente en los temas que interesan a los países que tienen mayor peso específico. Esta fórmula permite además la posibilidad de realizar trade offs, es decir de intercambios mutuos en diversos temas de la agenda de negociación. Lo que se gane o pierda en un tema podría tener que ser compensado en otro.
En tercer lugar, el ALCA puede coexistir con acuerdos bilaterales y subregionales. No obstante, a esta altura de las negociaciones, ya parece indiscutible que el ALCA afectará a los restantes procesos de integración que se están desarrollando en el hemisferio. Al respecto, cabe recordar que el MERCOSUR y la CAN, procesos en los que participa Bolivia, son uniones aduaneras imperfectas. Estos esquemas sólo podrán coexistir con el ALCA en la medida que se profundicen y cubran temas que ALCA no llegue a cubrir . Consiguientemente, el MERCOSUR y la CAN tendrán que profundizar sus procesos de integración y pensar inclusive en convertirse en mercados comunes. Por tanto, el desafío para estos procesos es pensar en el perfeccionamiento de su Arancel Externo Común, el establecimiento de una política comercial común, la coordinación de políticas macroeconómicas (donde sería importante discutir la política monetaria y el problema de las devaluaciones) o la creciente participación de la Sociedad Civil .
Con relación a los acuerdos de integración, debe decirse además que Bolivia es un país pequeño que carece de peso específico en la región y en el hemisferio. Por ello, Bolivia ha estado negociando en el ALCA a través de la vocería única de la CAN. Como técnica de negociación, consciente de su vulnerabilidad, el país ha evitado y debe evitar el tratamiento caso por caso en cualquier disciplina o tema de la negociación. Sin embargo, no en todos los temas y casos, la posición comunitaria coincide simétricamente con los intereses del país. Por otra parte, aunque se cuenta con una vocería única, no siempre es fácil concertar posiciones en la CAN. A título ilustrativo, por ejemplo, sólo a dos países andinos, Bolivia y Ecuador , les interesa un tratamiento diferenciado para las economías pequeñas, aspiración e interés que no es compartido por los restantes miembros. Por tanto, como estrategia de negociación, a Bolivia quizá le convenga utilizar la noción de geometrías variables en las negociaciones del ALCA, apoyándose en diversas coaliciones de países dependiendo del tema que se trate.
En cuarto lugar, el ALCA debe ser congruente con las reglas y disciplinas de la OMC. Esto parece obvio, considerando que la OMC es el principal foro para tratar las cuestiones comerciales a nivel internacional y que la creación de zonas de libre comercio o uniones aduaneras está permitida por aquélla. Lo que no es tan obvio es que el ALCA, para que tenga sentido, debe representar una negociación OMC-plus, es decir permitir un avance mayor en determinadas disciplinas que el alcanzado a escala multilateral. En todo caso, será necesario compatibilizar los acuerdos a nivel hemisférico con los acuerdos que se alcancen en la OMC, es decir entre regionalismo y multilateralismo. Consecuentemente, habrá que pensar en varios frentes de negociación simultáneos. Por otra parte, cabe recordar que es posible que se inicie una nueva Ronda de Negociaciones Comercial Multilaterales en la Reunión de Doha (Qatar), que se celebrará en noviembre del 2001, evento que sin duda repercutirá en las negociaciones del ALCA.
En quinto lugar, se acordó que los países podrán negociar y adherirse al ALCA individualmente o como miembros de un grupo de integración que negocia como unidad. Esta idea se ha traducido en la participación colectiva de diversos esquemas de integración en el proceso negociador. Entre los grupos de integración más relevantes, se puede mencionar al NAFTA, el MERCOSUR, la CAN, el MCCA o CARICOM. Los países pueden negociar o aceptar las obligaciones derivadas del ALCA en forma individual o como miembros de grupos de integración. En este último caso, el portavoz del proceso habla en nombre de los restantes socios.
Con relación a los diversos esquemas de integración que se están desarrollando en el continente, cabe destacar que si las negociaciones entre la CAN y el MERCOSUR prosperan, se podría contar con una Zona de Libre Comercio entre la mayor parte de los países sudamericanos antes del 2005. Considerando que el ALCA podría absorber y eliminar otros procesos de integración que se están desarrollando, será necesario que los líderes políticos de la región manifiesten su voluntad política para preservar los logros alcanzados en las décadas de integración previas. Obviamente, la Zona de Libre Comercio entre la CAN y el MERCOSUR puede incidir en la estrategia sudamericana de negociación frente al ALCA. La misma sería importante, ya que busca sincronizar el desarrollo de procesos de integración con la creación de infraestructura en América del Sur.
En sexto lugar, se acordó darle particular atención a las economías más pequeñas, para asegurar su plena participación en el proceso del ALCA. En negociaciones recientes, se ha planteado la idea de diferenciar a las economías del hemisferio por categorías. En esa medida, el tratamiento especial y diferenciado se daría caso a caso, por lo que se les ha pedido a los países menos desarrollados abandonar posiciones principistas. No obstante, desde la perspectiva de la negociación del ALCA, para Bolivia sería un error adoptar esta aproximación porque su posición negociadora se debilitaría.
Por otro lado, hasta ahora se continúa debatiendo si les dará un tratamiento diferenciado a los países menos desarrollados y, en caso de que así fuese, en qué consistiría. Al respecto, se ha hablado, por ejemplo, de periodos de gracia diferenciados o plazos más largos para desgravación. Asimismo, otro de los problemas que se presentó durante las negociaciones fue definir qué rasgos definían a las economías más pequeñas. En todo caso, el ALCA se caracteriza por agrupar a países con diversos grados de desarrollo, heterógeneos y con distintos pesos específicos en la política, la economía y la sociedad mundiales. Por lo tanto, en las negociaciones, la cooperación entre desarrollados y subdesarrollados debe ser una premisa.
Para Bolivia, la materizalición del ALCA no es un fin en sí mismo. Bolivia no debería suscribir su acuerdo constitutivo sin una apropiada evaluación de sus ventajas y desventajas. El ALCA no debe concebirse como un juego de suma cero, donde lo que gana uno lo pierde el otro. Tampoco es una disputa entre el Norte y el Sur, o un conflicto entre países desarrollados y subdesarrollados . El ALCA debería interpretarse como un win-win case, donde todos ganan, aunque en diversas proporciones.
El ALCA es un proceso irreversible, donde los costos de no participación son mayores a los costos de participación. Por ello, entrar o no entrar al ALCA no es una verdadera opción para Bolivia. Asimismo, debe reiterarse que el ALCA no es un asunto meramente comercial. El impacto y el alcance del futuro acuerdo serán trascendentales para la vida de las personas. En esa medida, la responsabilidad de las negociaciones no puede quedar exclusivamente bajo responsabilidad del gobierno y en manos de los diplomáticos.
Por ello, es destacable que en Bolivia hayan comenzado a aparecer diversos actores interesados en el ALCA y foros donde se discute este proceso. Esto ayuda a sensibilizar a la Sociedad Civil. La polémica y el debate son saludables y enriquecedores, especialmente en contextos democráticos. Asimismo, el ALCA es un tema tan importante que puede permitir replantear el contenido de la alianza estratégica entre el sector público y el privado. Todavía faltan 3 años y 6 meses de negociaciones. Hay tiempo para buscar los consensos internos necesarios y para llevar posiciones país negociadas con los actores nacionales interesados e involucrados es este crucial asunto.
V. CARACTERISTICAS BASICAS DE LA ECONOMIA Y EL COMERCIO EXTERIOR DE BOLIVIA CON EL ALCA
En el curso de los últimos años, se ha comenzado a modificar la percepción que se tiene de Bolivia en el mundo. La derrota del proceso de hiperinflación, la lenta pero paulatina consolidación del sistema democrático, el crecimiento económico en un contexto de economía de mercado, el aumento del intercambio comercial a nivel regional y extrarregional, la absorción de inversiones y capitales extranjeros, el avance de los procesos de integración subregionales, los éxitos alcanzados en la lucha contra el narcotráfico, la creciente participación en foros de diálogo y concertación política y la respuesta del país frente al fenómeno de la globalización, son algunas de las transformaciones más significativas.
Históricamente, Bolivia se insertó en la economía mundial a través de la especialización en productos primarios, tales como la plata y el estaño y ahora pretende hacerlo a través del gas natural. Sin embargo, aunque Bolivia es un país rico en materias primas y recursos naturales es absolutamente marginal en el comercio mundial. No sólo es marginal en relación a los países desarrollados sino también en relación a los países en desarrollo.
Al respecto, de acuerdo a los cálculos de la Dirección de Comercio Exterior de Bolivia, en 1999 las exportaciones bolivianas sólo representaban el 0,05 del total mundial, mientras que sus importaciones ese mismo año representaban el 0,03 % del total mundial . A nivel del ALCA, Ana María Solares calcula que Bolivia representa el 2,8 % de la superficie territorial, el 1,02 % de población, el 0,07 del PIB, el 0,08 de exportaciones y el 0,12 % de importaciones . A nivel de Sudamérica, Bolivia representaba el 6 % de la superficie, el 2 % de la población, el 1 % del PIB y el 1 % de las exportaciones de la subregión . Por su parte, en el contexto de la CAN, la economía de Bolivia sólo representaba el 3 % del PIB comunitario total. Estas reveladoras cifras explican porque el país necesita recurrir a la CAN o al MERCOSUR para definir posiciones conjuntas, articular intereses y participar en las negociaciones. Bolivia carece del peso y la importancia necesaria para enfrentar individualmente las negociaciones del ALCA.
Por otra parte, cabe mencionar que Bolivia es un país que se ha inscrito en el plano comercial en diferentes foros multilaterales y procesos de integración y que además se beneficia de diversos sistemas generalizados de preferencias. En esa medida, tiene que pensar en varios frentes de negociación simultáneamente. Históricamente, Bolivia ha demostrado tener una vocación integracionista. Por ello, puede afirmarse que su futuro y su suerte están vinculadas con la integración. El país forma parte de la OMC, la ALADI, la CAN y tiene suscritos acuerdos comerciales con Chile, México y Cuba. Asimismo, es miembro asociado del MERCOSUR y se beneficia de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas otorgada por los Estados Unidos y accede en términos preferenciales al mercado de Canadá a través del Sistema Generalizado de Preferencias.
Bolivia posee una de las economías más pequeñas de Sudamérica, tiene un desarrollo incipiente y su reducido mercado interno, de alrededor de 8 millones de personas, se caracteriza por ser poco exigente. Sus bajas tasas de crecimiento en las últimas décadas están profundizando sus brechas con el mundo y sus vecinos. Su ahorro nacional es absolutamente insuficiente, lo que le ha creado una suerte de adicción hacia la cooperación internacional. Su mercado de capital es incipiente, los servicios financieros son limitados y el país se caracteriza por una enorme evasión impositiva y un considerable nivel de contrabando. Además, de acuerdo a Transparencia Internacional, Bolivia es uno de los países más corruptos del mundo .
Por otra parte, junto con el Paraguay, son los dos únicos países mediterráneos de Sudamérica. Este hecho y su accidentada topografía inciden en que los fletes de transporte que se pagan en el país sean comparativamente altos. Finalmente, cabe recordar que, en el contexto de ALADI, junto con Ecuador y Paraguay, Bolivia es considerado un país de menor desarrollo económico relativo.
A través de su política exterior, Bolivia está tratando de convertirse en un eje articulador en el Cono Sur, haciendo realidad una vieja aspiración condensada en un lema geopolítico, acuñado por el ex-Canciller Luis Fernando Guachalla en la década de los 30, "Bolivia, país de contactos y no de antagonismos". Como un país de gravitaciones múltiples, busca ser el centro de la integración comercial, la integración energética y la integración física en Sudamérica. En el campo de la integración comercial, el país busca desempeñar un rol especial en los esfuerzos para la conformación de un espacio integrado entre la CAN y el MERCOSUR. En el área de la integración energética, el país pretende convertirse en el centro de la integración y distribución energética en América del Sur. Y, por último, en el área de integración física, busca desempeñar un papel significativo en la unión de los Océanos Pacífico y Atlántico.
En el ámbito comercial, una amplia apertura caracteriza a Bolivia. El país tiene uno de los niveles de protección más bajos del continente. Sus aranceles son bajos y no son dispersos. Además, Bolivia no discrimina, no tiene regímenes de excepción, subsidios ni subvenciones. Desde mediados de la década de los 80, Bolivia abrió agresivamente su economía, anticipándose a muchos países de la región. Consiguientemente, Bolivia ha asumido parte de los costos de la apertura por adelantado. En la actualidad, el país tiene una franja muy pequeña de productos altamente competitivos, que es necesario ampliar y profundizar . De hecho, hoy exporta en términos per cápita menos que hace 20 años . Algunos de los sectores que tienen mayor potencial de desarrollo son la agroindustria, la energía, el sector pecuario, la manufactura y los servicios.
De acuerdo a datos del IBCE , entre el año 1999 y el 2000, Bolivia registró intercambios comerciales con 28 de los países miembros del proceso del ALCA. No se registraron intercambios con Dominica, Grenada, Guyana, Santa Lucía y Surinam. En 1999, de los 28 países analizados, el intercambio comercial fue deficitario con 17 países y superavitario con 9, mientras que en el año 2000 el intercambio comercial fue deficitario con 18 países y superavitario con 8. En síntesis, Bolivia tiene un déficit comercial con el ALCA. Por regiones, Bolivia tiene una balanza comercial deficitaria con el NAFTA, sobre todo con Estados Unidos; con el MCCA y con el MERCOSUR. Simultáneamente, tiene un superávit comercial con la CAN.
En 1999, los cinco principales mercados de exportación entre los países del ALCA, en orden de importancia, para los productos bolivianos fueron Estados Unidos, Colombia, Uruguay, Perú y Argentina. En el año 2000, en cambio, fueron Colombia, Estados Unidos, Brasil y Uruguay y Perú. En cuanto a las importaciones, en 1999 y el año 2000 las mismas procedieron de Estados Unidos, Brasil, Argentina, Chile y Perú .
En 1999, las exportaciones a los países del ALCA representaron el 62,45 % del total exportado por Bolivia, mientras que el año 2000 representaron el 64,18 % del total nacional. En cuanto a las importaciones, en 1999 los bienes procedentes de los países del ALCA representaron el 58,03 % del total importado por el país, mientras que el año 2000 representaron el 72,84 % del total nacional. De estas cifras se desprende que, tanto desde la perspectiva de las exportaciones como desde la perspectiva de las importaciones, los países del ALCA representan el grueso del comercio exterior boliviano. El ALCA es el principal destino las exportaciones del país y el principal origen de sus importaciones.
Asimismo, cabe poner de relieve que si se suman las cifras de los dos últimos años, los mercados más importantes para las exportaciones bolivianas, en orden de importancia, son Estados Unidos, Colombia y Uruguay. Siguiendo el mismo razonamiento, desde la perspectiva de las importaciones, los mercados más importantes desde los cuales proceden los bienes que consume Bolivia son Estados Unidos, Argentina y Brasil. Finalmente, debe destacarse que en los últimos años, Estados Unidos, Brasil y Argentina se han convertido en las principales fuentes y origen de la Inversión Extranjera Directa que ha llegado al país. Entre 1996 y 1999, Bolivia recibió inversiones de 15 de los 34 países del ALCA . Las inversiones europeas comienzan a perder importancia relativa, una vez que concluyeron los procesos de privatización y capitalización.
VI. PARTICIPACION DE BOLIVIA EN LAS NEGOCIACIONES DEL ALCA
El ALCA le está dando un nuevo ímpetu y una nueva orientación a la agenda interamericana y, especialmente, a los esfuerzos de integración regional. Una fuerza importante para la prosperidad del hemisferio sin duda será el regionalismo abierto. El ALCA constituye el reto más importante en la agenda boliviana en materia de negociaciones comerciales internacionales, tanto por su complejidad como por el impacto que puedan tener sus resultados para el desarrollo del país .
La creación del ALCA, junto con la sostenibilidad de la política de lucha contra el narcotráfico, las negociaciones sobre la reintegración marítima con Chile, el desarrollo de infraestructura física y la integración energética con el Brasil, serán las mayores preocupaciones en materia de política exterior en los próximos años. Hasta ahora, en la mayor parte de los temas de negociación, la participación de Bolivia sólo ha significado un seguimiento de las negociaciones y no ha permitido un análisis interno de los problemas cruciales, ni mucho menos el diseño de una estrategia concertada, racional y coherente. Tampoco existen alternativas. Al tratarse de un proceso irreversible, el país ha aceptado el reto de la integración hemisférica. Si Bolivia no participa de los beneficios comerciales y de inversión que se generen en este proceso, los mismos serán repartidos entre los restantes países que formen parte del ALCA, quedando el país más aislado de lo que actualmente está de la economía mundial.
La opinión generalizada es que Bolivia no está todavía preparada para competir en el contexto del ALCA . Algunos análisis preliminares acerca del impacto comercial, sugieren que las importaciones de Bolivia no sufrirán ningún aumento, pues los niveles arancelarios y de protección del país son bajos y el mercado es pequeño. Lo que si ocurrirá es un desvío de comercio de las importaciones procedentes de otras regiones del mundo como Europa y Asia o del CAN o MERCOSUR, que serán sustituidas por importaciones realizadas desde otros países de la región que obtendrán un acceso preferencial a nuevos mercados (Estados Unidos, Canadá o Centroamérica) .
Asimismo, se espera que las exportaciones nacionales, en un primer momento, disminuirán porque las preferencias de la CAN o el MERCOSUR podrían ser eliminadas. Los importadores regionales de productos nacionales (sobre todo del complejo soya) se podrían abastecer de otros países de la región . Consiguientemente, habrá que ver si se pueden conservar los mercados ganados en el exterior. Las negociaciones del ALCA van a implicar la conformación de nuevos mapas comerciales donde Bolivia no tendrá mercados cautivos sino una competencia abierta. En este contexto, el sector de las oleaginosas es particularmente sensible a cualquier decisión que asuma el gobierno de Bolivia en torno al ALCA .
En el sector agrícola, Bolivia también debería tratar de desmontar las políticas de subsidios y de otros instrumentos para-arancelarios, que otros países establecen para proteger sus mercados internos . El discurso integracionista no es compatible con las políticas proteccionistas y de incentivos directos que aplican algunos países del hemisferio. En el caso de los Estados Unidos habrá que tratar de desmontar las barreras proteccionistas en sectores como textiles y confecciones, azúcar, materias primas procesadas y productos agrícolas.
Sobre las negociaciones del ALCA, en Bolivia al igual que en otros países del hemisferio, hay detractores y defensores. Es muy complicado evaluar el impacto del ALCA guiándose por los Grupos de Negociación establecidos. No obstante, muchos de los temas nuevos de la agenda comercial internacional son asuntos en los que el país y sus negociadores tienen poco conocimiento y escasa experiencia. En esa medida, el proceso del ALCA representa oportunidades pero también amenazas. También debe destacarse que, en términos generales, los costos y beneficios para Bolivia de participar en el ALCA todavía no han sido adecuadamente cuantificados, por lo que no se puede asumir posiciones rígidas. Hasta ahora solamente se manejan expectativas, por lo que una asignatura pendiente es el cálculo de la relación costo-beneficio del proceso. En el caso del ALCA, este cálculo debe hacerse país por país.
Entre los beneficios potenciales del ALCA se ha mencionado las siguientes: i) El proceso le permitirá a Bolivia tener mayor presencia y condiciones de acceso preferencial al mayor mercado del mundo y a otros importantes mercados en el continente; ii) El ALCA permitirá la formación de capitales y la creación de nuevas industrias, así como posibilidades de empleo, captación de inversiones y tecnología; iii) La creación de comercio, la ampliación de mercados, la liberalización comercial y los flujos de inversión contribuirán al desarrollo y la prosperidad del país así como a la disminución de la pobreza; iv) La creación del ALCA permitirá la reducción de la competencia desleal y la adecuación de la legislación boliviana a las normas, exigencias y disciplinas internacionales; v) El ALCA le permitirá a Bolivia una mejor inserción, reduciendo su marginación y aislamiento internacional y vi) será una señal positiva del compromiso de Bolivia con el libre comercio y la economía de mercado.
Por otra parte, entre los costos de participar en el proceso del ALCA, se pueden mencionar los siguientes aspectos: i) Otorgación ampliada de los principios de trato nacional y cláusula de la nación más favorecida, así como mayores exigencias en torno al derecho de establecimiento y seguridad jurídica; ii) Posibilidades de desvío de comercio, incremento de las importaciones y reducción de las exportaciones, agravando el actual déficit comercial; iii) Costos regionales y sectoriales en competitividad, en productividad y en empleo; iv) Nuevas obligaciones de apertura y liberalización en disciplinas como servicios, propiedad intelectual, medio ambiente y derechos laborales; v) Plazos limitados de protección y adecuación para el sector productivo; y vi) No hay garantías de que las diferencias y asimetrías entre los países involucrados no se profundicen.
En cuanto a los requerimientos de Bolivia para enfrentar el ALCA, se pueden citar los siguientes aspectos: i) Alianza estratégica entre el sector público y el sector privado y mayor participación de la sociedad civil; ii) Modernización del sector productivo, así como diversificar, incrementar la competitividad y cualificar la oferta exportable; iii) ) Mejorar la infraestructura de transporte y telecomunicaciones; iv) Formación y capacitación de recursos humanos; v) Apoyo para el desarrollo de ciencia y tecnología; vi) El Estado debe mejorar su capacidad como proveedor de servicios que fomenten la producción y el comercio; vii) Acceso a recursos financieros en las mismas condiciones que los operadores de otros mercados; viii) Mejoramiento de los niveles y certificaciones de calidad y sanidad de los productos bolivianos; y ix) Mejoramiento de la eficiencia de la burocracia estatal.
El proceso del ALCA involucra a países con diferentes intereses, peso específico y aspiraciones internacionales. El hemisferio reúne a algunos de los países más pobres y pequeños del mundo junto a otros de los más poblados y ricos, incluida la primera potencia mundial. Hay 24 pequeñas economías, es decir hay más economías pequeñas que países desarrollados . Esta situación plantea diferencias abismales en términos de geografía, población, capacidad productiva y niveles de desarrollo, lo que genera muchas asimetrías y heterogeneidades. De allí se desprende la hipótesis de que el proceso no necesariamente será beneficioso para todos los países, sectores y productos. Podría haber una distribución inequitativa de los costos y beneficios. ¿Cómo enfrentar las diferencia en los niveles de desarrollo? Se deben discutir medidas y enfoques para hacer frente a dichas diferencias y se debe buscar una visión política compartida en el hemisferio que permita un esquema de integración sin ganadores y perdedores absolutos.
La integración planteada sobre bases asimétricas puede conllevar la concentración de beneficios en los países más desarrollados y la absorción de costos por parte de las naciones menos preparadas . La liberalización recíproca del comercio entre socios desiguales puede sólo ser factible si se complementa con medidas adicionales para evitar una distribución demasiado inequitativa de las ganancias y con mecanismos para apoyar a los socios menos desarrollados. Sólo así se podrá asegurar la viabilidad de áreas de libre comercio entre países en diferentes etapas de desarrollo. No obstante, la concertación será díficil. Los países de Centroamérica, el Caribe, Ecuador y Bolivia buscan el reconocimiento explícito de su vulnerabilidad. Por su parte, Estados, Canadá, México y el MERCOSUR defienden el criterio de reciprocidad.
Como afirma la actual Viceministra de Relaciones Económicas Internacionales e Integración, Ana María Solares: "Actualmente, las asimetrías en los niveles de desarrollo de los países de las Américas son muy profundas. Cinco países concentran el 89,5 % del Producto Interno Bruto total del hemisferio. El ingreso per cápita más alto ($us. 29.683) es superior en 80 veces al ingreso per cápita más bajo ($us. 370). La clasificación del índice de desarrollo humano (nivel de vida, nivel de educación y longevidad) sitúa a Canadá en el 1er. Lugar, a Estados Unidos de América en el 3ro., a la Argentina en el 35avo., a Ecuador en el 91avo, a Bolivia en el 114avo y, finalmente, a Haití entre los 25 países últimos en la lista (150avo. Lugar)" .
En las negociaciones del ALCA, la noción de economías pequeñas es un criterio horizontal y afecta a los nueve Grupos de Negociación. El Grupo de economías pequeñas , actualmente presidido por Bolivia, puede constituir un foro muy apropiado para impulsar la adopción de tratamientos preferenciales para países pequeños. Por lo tanto es un espacio institucional en el contexto de las negociaciones del ALCA que se debe aprovechar. En este foro, Bolivia debe tratar de buscar tratamientos diferenciados para las economías pequeñas en el ámbito de la liberalización arancelaria, con plazos más largos para la adecuación de los aparatos productivos y la apertura de mercados en forma más acelerada para favorecer el acceso de las exportaciones de los países de economías más pequeñas . Otras medidas importantes podrían ser la apertura real y la transparencia de los mercados, la preservación de ciertas preferencias, flexibilidad en las negociaciones, la otorgación de cooperación económica y técnica, así como normas de origen más flexibles.
VII. OBJETIVOS DE BOLIVIA POR GRUPOS DE NEGOCIACION
Tres premisas básicas deberían guiar a Bolivia en las negociaciones del ALCA:
1. El ALCA es un proceso irreversible, donde los costos de no participación son mayores a los costos de participación.
2. El ALCA no es un asunto meramente comercial, involucra e interesa al Estado, al Mercado y la Sociedad Civil.
3. El ALCA debería concebirse como un win-win case, donde todos países involucrados ganan, aunque en diversas proporciones.
En todos los Grupos de Negociación, Bolivia debería tomar en cuenta los seis principios rectores del ALCA:
1. El consenso es el principio fundamental para la toma de decisiones.
2. El ALCA es un compromiso único comprensivo. Nada está acordado hasta que todo esté acordado.
3. El ALCA puede coexistir con acuerdos bilaterales y subregionales.
4. El ALCA debe ser congruente con las reglas y disciplinas de la OMC.
5. Está permitida la participación colectiva de diversos esquemas de integración en el proceso negociador.
6. Se le debe dar una particular atención a las economías más pequeñas, para asegurar su plena participación en el proceso del ALCA.
Otros diez criterios para la estrategia negociadora de Bolivia deberían ser:
1. Consciente de su vulnerabilidad, el país debería apoyarse en la CAN y en la vocería única.
2. En todos los temas y disciplinas, el país debe evitar el tratamiento caso por caso.
3. En algunas disciplinas, cuando convenga a sus intereses, Bolivia debería apoyarse en geometrías variables, apoyándose en diversas coaliciones de países dependiendo del tema que se trate.
4. Si las negociaciones destinadas a crear una Zona de Libre Comercio entre la CAN y el MERCOSUR prosperan, Bolivia debe apoyarse en una estrategia sudamericana de negociación frente al ALCA.
5. El MERCOSUR y la CAN sólo podrán coexistir con el ALCA en la medida que se profundicen y cubran temas que ALCA no llegue a cubrir. Consiguientemente, Bolivia debería incentivar la creación de uniones aduaneras en la región, buscando en las mismas los objetivos que más convengan a su interés nacional.
6. Bolivia debería tratar de compatibilizar sus obligaciones comerciales multilaterales, subregionales y bilaterales.
7. Bolivia debe esforzarse por cuantificar los costos y beneficios que significan su incorporación al ALCA, precisando cuál es su piso en las negociaciones, y buscar la definición de economía pequeña que más convenga a sus intereses.
8. El país necesita preservar y consolidar su presencia en mercados en los que tiene acceso preferencial, buscando mayores tiempos de transición u otros mecanismos aceptables en el ámbito hemisférico (casos de CAN o ATPA, por ejemplo).
9. En las negociaciones del ALCA, la noción de economías pequeñas debe ser un criterio horizontal que afecte a los nueve Grupos de Negociación y que implique tratamientos preferenciales y diferenciados para los países más vulnerables.
10. Los plazos del ALCA deben estar a tono con los intereses y posibilidades de Bolivia. Para Bolivia lo importante son los contenidos del ALCA y no su fecha de implementación. La aceleración de plazos no le interesa ni conviene al país.
En los Grupos de Negociación del ALCA, algunos de los temas más importantes y sensibles para Bolivia son: acceso a mercado, origen, pequeñas economías, agricultura, reglas de política comercial, salvaguardias y solución de controversias.
Como objetivos en los Grupos de Negociación del ALCA, Bolivia debería buscar una liberalización fundamental en bienes y servicios; la apertura de mercados para sus productos agroindustriales; avanzar en el ALCA más que en la OMC en Compras del Sector Público; la creación de un mecanismo de solución de controversias permanente, eficaz y vinculante y el establecimiento de procesos de retaliación para los países que incumplan los compromisos; la creación de un marco jurídico homogéneo en materia de inversiones, avanzado en el ALCA más que en la OMC y evitando la concentración de las mismas en los países más desarrollados; la búsqueda de la eliminación de medidas no arancelarias, subsidios y prácticas desleales de comercio y evitar que las cuestiones medioambientales y los derechos laborales se conviertan en medidas proteccionistas.
VIII. ANALISIS DE LAS PRINCIPALES VARIABLES INTERNACIONALES QUE ESTAN AFECTANDO LAS NEGOCIACIONES DEL ALCA
El nuevo orden económico internacional está compuesto por tres grandes bloques económicos: el NAFTA, encabezado por los Estados Unidos; la Unión Europea, liderizada por Alemania; y la región asiática en la que se disputan el liderazgo una economía declinante en la década de los 90 como Japón y una economía emergente como China Popular. En este contexto, el proyecto del ALCA puede interpretarse como una parte del esfuerzo de Estados Unidos y los países latinoamericanos y caribeños por conformar un nuevo polo de poder capaz de hacer frente a otros bloques regionales y enfrentar el fenómeno de la globalización. De hecho, el ALCA es un reflejo del proceso de globalización. Ambos, en todo caso, son irreversibles. La diferencia está en que el ALCA se puede conducir y todavía está bajo la tuición, responsabilidad y administración de los Estados.
La creación del ALCA es un dato cargado de significados para el nuevo orden económico internacional. El interés estratégico de los Estados Unidos es consolidar y ampliar su presencia en los mercados hemisféricos y preservar su presencia e importancia en la economía mundial. América Latina, por su parte, está consciente de la creciente interdependencia cons los Estados Unidos y la importancia que tiene la integración hemisférica. El regionalismo abierto es concebido como una de las principales respuestas regionales frente al fenómeno de globalización y la revolución tecnológica. Los acuerdos a escala hemisférica son esenciales para que América Latina pueda hacer frente a sus desafíos en materia de desarrollo, equidad y gobernabilidad, en una era de globalización .
En el contexto continental, por su peso específico, la economía de los Estados Unidos es la más importante y la llamada a impulsar este proceso al formar parte de su proyecto hegemónico y su diseño geopolítico. Bush ya ha manifestado su compromiso con el libre comercio en las Américas. El ALCA tiene un significativo papel para los Estados Unidos, tanto en su política comercial como en su política global. El ALCA se concibe como un laboratorio de los Estados Unidos frente a la OMC. Es un precedente para esas negociaciones.
El 2001 la agenda comercial de los Estados Unidos tiene básicamente tres prioridades: el posible lanzamiento de una nueva Ronda de Negociaciones Comerciales Multilaterales en la OMC, los acuerdos comerciales con Chile y Singapur y el proceso del ALCA . En la actualidad, de los 130 acuerdos comerciales suscritos en el mundo, Estados Unidos sólo es parte en dos . Esto quiere decir que ha perdido participación en el mercado internacional y que, a través de las negociaciones del ALCA, pretende estar nuevamente en el centro del juego comercial internacional.
El principal oponente del progreso rápido hacia el ALCA ha sido el Brasil, en parte, por sus propios intereses económicos y, en parte, por la aspiración histórica del Brasil de tener un papel de liderazgo en el hemisferio sur. Desde esta perspectiva, el MERCOSUR es más que un tratado comercial para el Brasil, es una zona de influencia y un contrapeso a la influencia geopolítica norteamericana. Para Brasil, como le gusta mencionar a su presidente, Fernando Henrique Cardozo, el MERCOSUR es su destino y el ALCA una opción. En la actualidad, el MERCOSUR es considerado el tercer mercado mundial, aunque muy por detrás de la Unión Europea y el NAFTA. No obstante, el desarrollo del MERCOSUR no pasa por su mejor momento. A la devaluación del real en el Brasil, se ha sumado la modificación cambiaria en la Argentina, lo que está generando un círculo devaluatorio y proteccionista en la región.
En Brasil, algunos sectores perciben al ALCA como un diseño para beneficio unilateral de Estados Unidos . Brasil por la fortaleza de su economía, el tamaño de su población o los socios que se enlisten en el MERCOSUR, busca forjar una posición dominante en América Latina. A este diseño estratégico responde la idea de convocar en Brasilia, a la Primera Cumbre de Presidentes Sudamericanos, en septiembre de 2000, así como la política brasileña de los círculos concéntricos, que implicó, desde mediados de la década de los 80, la incorporación a su zona de influencia de diversos países de su entorno geográfico más próximo. Primero, Argentina, luego Uruguay y Paraguay, después Bolivia y Chile, posteriormente los países andinos y, finalmente, toda Sudamérica. Como afirma Henry Kissinger, Brasil que es uno de los principales países del siglo XXI, se ha concentrado en hacer más lento el ALCA para consolidar el MERCOSUR .
Brasil no es el único país preocupado y afectado por las negociaciones del ALCA. Conciliar los intereses de 34 países en el ALCA no será fácil. El interés prioritario de los Estados Unidos se centra en los servicios, las inversiones, la propiedad intelectual y las cuestiones laborales y ambientales. Frente a los Estados Unidos, se encuentran el MERCOSUR y la generalidad de los demás países, que persiguen la eliminación de trabas arancelarias y no arancelarias que impiden el acceso de muchos productos, principalmente agropecuarios, al mercado estadounidense y la reglamentación clara de los procedimientos antidumping que son utilizados como traba a solicitud de intereses proteccionistas.
Por otra parte, cabe recordar que Estados Unidos maneja la opción de acelerar las negociaciones bilaterales con muchos países del hemisferio. Al respecto, por ejemplo, las negociaciones con Chile se han acelerado y se espera que concluyan con bastante antelación al 2005 . Para Estados Unidos, las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio con Chile sentarían un precedente para el ALCA, lo cual sentaría precedentes y ejercería presión sobre las negociaciones de la OMC (TLC con Chile). En otras palabras, Estados Unidos espera que las negociaciones del ALCA aumenten la presión sobre otros socios comerciales para llegar a compromisos más profundos.
Como afirmó el Representante Comercial de los Estados Unidos Robert Zoellick: "La administración Bush está promoviendo el libre comercio mundial, regional y bilateralmente. Estamos trabajando para ayudar a lanzar una nueva ronda de negociaciones comerciales multilaterales en la Organización Mundial de Comercio a finales de este año, a la vez que buscamos tratados regionales como el Area de Libre Comercio de las Américas y tratados bilaterales con países como Chile y Singapur. Al movernos en varios frentes, podemos generar una competencia en la liberalización que mejore la posición de Estados Unidos y promueva los mercados abiertos en nuestro hemisferio y en el mundo entero" . Aquí cabe destacar que, según Zoellick, Estados Unidos está buscando una competencia liberalizadora a nivel bilateral, regional y multilateral.
En todo caso, algunos analistas creen que los esfuerzos bilaterales obstaculizarán el proceso de integración hemisférico. Sin embargo, los Estados Unidos parecen estar convencidos de que la habilidad de un buen negociador consiste en demostrar que siempre existen otras cartas para jugar. En este sentido, Estados Unidos y algunos países latinoamericanos, entre los que también está Bolivia, han realizado gestiones para establecer acuerdos comerciales bilaterales que parecen contradecir el espíritu de la Cumbre de las Américas en Quebec. Uruguay y Argentina, por ejemplo, aunque han asegurado que favorecen las negociaciones cuatro más uno, es decir la negociación de los cuatro miembros del MERCOSUR y Estados Unidos, no han descartado la opción de un acuerdo bilateral. Además de ellos, otros candidatos para suscribir acuerdos de libre comercio con los norteamericanos son El Salvador y Colombia.
Venezuela, por su parte, ha pedido formalmente incorporarse al MERCOSUR. Este acercamiento puede interpretarse como otro movimiento estratégico del Brasil destinado a fortalecer el MERCOSUR. Pese a la oposición de Colombia y otros países andinos, el presidente venezolano Hugo Chavez se ha plegado a los deseos brasileños y ha estructurado su solicitud como parte de su discurso antihegemónico. Como antecedente de este acercamiento, cabe recordar que con anterioridad Colombia y Venezuela suscribieron un acuerdo comercial con México y Bolivia suscribió un acuerdo de libre comercio con el MERCOSUR.
Por otra parte, el recientemente elegido presidente del Perú, Alejandro Toledo, parece ser otro interesado en participar en el MERCOSUR. Otra preocupación de los países andinos en su relación con los Estados Unidos ha sido la ampliación del Acta de Preferencias Arancelarias Andinas (ATPA), que vence en diciembre de 2001. El ATPA fue aprobada por el Congreso norteamericano en 1991. Los gobiernos de los países andinos vienen solicitando la ampliación de los beneficios del ATPA al sector textil, la inclusión de Venezuela y la extensión de los beneficios por un tiempo indefinido. Además, los países andinos verían con buenos ojos que el ATPA deje de ser un sistema preferencial transitorio y que se convierta en permanente.
Estados Unidos quiere el ALCA y la administración de George Bush (hijo), a diferencia de la de Clinton, parece estar dispuesta a utilizar su capital político para lograr el libre comercio en el hemisferio occidental. Uno de los escollos políticos más difíciles del presidente norteamericano en este contexto será la obtención de la vía rápida. Bush ya le ha pedido al Congreso norteamericano que le otorgue la autoridad que necesita para negociar y concretar un acuerdo de libre comercio en el continente. Bajo la autoridad de promoción comercial, antes conocida como vía rápida o fast track, el Congreso puede aprobar o rechazar un acuerdo comercial pero no puede modificarlo.
La autoridad de promoción comercial es importante para la agenda comercial internacional de Bush y para darle confianza a los países del hemisferio acerca de su interés en el libre comercio. La autoridad expiró en 1994 y en el Congreso, desde entonces, los promotores del libre comercio han estado en disputa con activistas del medio ambiente y de los derechos laborales. La autoridad para la promoción comercial debe ser conseguida hasta fines del año 2001 o, de lo contrario, habrá que esperar hasta el 2003, debido -entre otras razones- a que la contracción de la economía estadounidense está generando un incremento del desempleo así como tendencias proteccionistas y a que en el año 2002 habrán elecciones en el Congreso de los Estados Unidos.
El fortalecimiento de la protección del medio ambiente y el cumplimiento de las normas fundamentales del trabajo reconocidas internacionalmente, son dos temas álgidos en las negociaciones del ALCA. Estos dos temas causan todavía mucha susceptibilidad en muchos gobiernos en el hemisferio que rechazan su inclusión en los acuerdos comerciales. No obstante, un Senado norteamericano controlado por los demócratas, después de la renuncia de Jeffords a los republicanos, que apoyan la inclusión de obligaciones en estas áreas, complejizarán el proceso de negociaciones. Sin duda, los cambios en la correlación de fuerzas en el Senado norteamericano, implican que las iniciativas comerciales de la administración Bush encontrarán mayor oposición. En ese sentido, va a ser más difícil avanzar en el tema del libre comercio.
Las posibilidades de articulación del ALCA con los procesos subregionales dependerá de la capacidad de estos últimos de consolidarse y profundizarse. Las uniones aduaneras imperfectas existentes en la región tienen como objetivo último constituir mercados comunes, lo cual además de la liberalización del comercio de bienes y el establecimiento de un arancel externo común, implica el desarrollo de disciplinas complementarias. El avanzar de ellas, así como la posibilidad de adentrarse en temas nuevas, tanto económicos como sociales y políticos no es tarea fácil, pero si indispensable para garantizar su sobrevivencia y complementariedad con el ALCA .
Los privilegios bilaterales y subregionales tenderán a desaparecer. No cabe duda que el ALCA puede absorber algunos acuerdos que persiguen objetivos poco ambiciosos . Los beneficios de mantener un acuerdo marginalmente más profundo pueden no ser suficientemente importantes como para justificar el costo respectivo. De ahí la urgencia de profundizar considerablemente los acuerdos en la región. En consecuencia, es razonable esperar que algunos países y bloques apliquen una estrategia de dos vías o de múltiples vías .
IX. CONCLUSIONES
Los sentimientos con relación al ALCA en Bolivia parecen oscilar entre el miedo, el desconocimiento, el rechazo y el fatalismo. El miedo se relaciona con la posibilidad de quedar aislados internacionalmente en caso de no participar en el proceso y el miedo de dejar pasar el tren del progreso. El desconocimiento se debe a la falta de información sobre el tema y a que, tradicionalmente, los procesos de integración han sido manejados por burócratas y diplomáticos, sin conocimiento ni aprobación de la Sociedad Civil. El recelo y el rechazo se relacionan con los costos intuitivos que se calculan puede traer aparejado el proceso. Y, finalmente, el fatalismo se relaciona con la idea de que el ALCA es irreversible y no se puede hacer nada para evitarlo ni detenerlo. Ninguno de los sentimientos es del todo falso. Todos tienen algo de verdad.
El proyecto del ALCA es una parte del esfuerzo de Estados Unidos y los países latinoamericanos y caribeños por conformar un nuevo polo de poder capaz de hacer frente a otros bloques regionales. El interés estratégico de los Estados Unidos es consolidar y ampliar su presencia en los mercados hemisféricos y preservar su presencia e importancia en la economía mundial. El Brasil, por su parte, aspira tener un papel de liderazgo en el hemisferio sur. Desde esa perspectiva, el MERCOSUR más que un tratado comercial para el Brasil, es una zona de influencia y un contrapeso a la influencia geopolítica norteamericana.
Estados Unidos quiere lograr el libre comercio en el hemisferio occidental. Sin embargo, conciliar los intereses de 34 países en el ALCA no será fácil. Las visiones no son necesariamente coincidentes. Para impulsar el proceso, los Estados Unidos inclusive están acelerado las negociaciones bilaterales con muchos países del hemisferio. Por otro lado, uno de los escollos políticos más difíciles para concretar la idea del ALCA será la obtención de la autoridad de promoción comercial en los Estados Unidos, que es importante para darle confianza a los países del hemisferio acerca del interés norteamericano en el libre comercio. A su vez, la protección del medio ambiente y el cumplimiento de las normas fundamentales del trabajo son dos temas que causan mucha susceptibilidad y recelo en muchos países en el hemisferio, que rechazan su inclusión en los acuerdos comerciales.
El proceso del ALCA involucra a países con diferentes intereses, peso específico y aspiraciones internacionales. No se puede garantizar que el proceso necesariamente sea beneficioso para todos los países, sectores, regiones y productos. Podría haber una distribución inequitativa de los costos y beneficios. En ese sentido, el Grupo de economías pequeñas, presidido por Bolivia, puede constituir un foro muy apropiado para impulsar la adopción de tratamientos preferenciales para los países más débiles.
Las posibilidades de articulación del ALCA con los procesos subregionales dependerá de la capacidad de estos últimos de consolidarse y profundizarse. El ALCA podría absorber a algunos acuerdos que persiguen objetivos poco ambiciosos. En todo caso, no parece muy congruente pensar en la existencia de una zona libre comercio hemisférica con zonas de libre comercio de alcance regional, subregional o bilateral. El ALCA, que iniciará su funcionamiento en el año 2006, para que tenga sentido, además debe representar una negociación OMC-plus,
Los nueve Grupos de Negociación del ALCA dan una idea de los temas y disciplinas que se están discutiendo y expresan el grado de dificultad y la complejidad de un proceso de negociación simultánea. Bolivia tiene una de las economías más pequeñas de Sudamérica, un reducido mercado interno, niveles de protección bajos y, en términos estadísticos, es absolutamente marginal en el comercio mundial. Por ello, el país necesita recurrir a la CAN o al MERCOSUR para definir posiciones conjuntas y articular intereses.
En los últimos años, Bolivia registró intercambios comerciales con 28 de los países miembros del proceso del ALCA, siendo el mismo mayoritariamente deficitario. Los países del ALCA además representan el grueso del comercio exterior boliviano y el principal origen de sus inversiones extranjeras. No obstante, las negociaciones no sólo versarán sobre bienes sino sobre los nuevos temas del comercio internacional, como inversiones, servicios, propiedad intelectual o comercio electrónico, en los que el país tiene escaso conocimiento y experiencia. El ALCA implicará una experiencia de destrucción creativa. Habrán costos pero también beneficios. En todo caso, por el momento, la opinión generalizada es que Bolivia no está todavía preparada para competir en el contexto del ALCA.
De cara a las negociaciones, parte de los intereses estratégicos de Bolivia parecen consistir en obtener la adopción de tratamientos preferenciales para países pequeños; la consolidación y ampliación de sus mercados; la eliminación de trabas arancelarias y no arancelarias que impiden el acceso de muchos productos, principalmente agropecuarios; la atracción de inversiones y tecnología; ciertas ambivalencias y reservas en temas nuevos como servicios y propiedad intelectual y el establecimiento de reglas de juego claras en temas como subsidios, políticas antidumping o políticas de competencia.
Entre los beneficios potenciales del ALCA se ha mencionado la creación y acceso preferencial a mercados ampliados, la formación de capitales y posibilidades de captación de inversiones y tecnología, el desarrollo y la prosperidad, la disminución de la pobreza, el incremento de las exportaciones, el efecto neto sobre el empleo, la adecuación de la legislación boliviana a las normas y disciplinas internacionales y las señales positivas del compromiso de Bolivia con el libre comercio y la economía de mercado. Para mejorar la posición de Bolivia frente a las negociaciones del ALCA, habría que establecer una alianza estratégica entre el sector público y el sector privado, impulsando una mayor participación de la sociedad civil.
Para Bolivia, no existe otra alternativa que participar en el ALCA. Este espacio constituye el reto más importante en la agenda boliviana en materia de negociaciones comerciales internacionales. En ese sentido, para Bolivia, el ALCA no es una opción, sino una realidad. La actual crisis social, política y económica que vive el país no debe impedirnos ver con claridad los retos para el futuro de Bolivia. El país exige respuestas rápidas y oportunas para el presente y no ha comenzado a discutir acerca de sus escenarios prospectivos, que tarde o temprano se convertirán en una realidad tangible. Como siempre, lo urgente no permite pensar en lo importante. Hablar del ALCA es hablar del futuro y hablar de generación de riqueza, mercados e ingresos. Por ello, la discusión del presente no debería subalternizar el análisis del mañana. Tres temas de la agenda para los próximos años son reactivación económica, venta de gas e integración hemisférica . Eso es lo estratégico para la Nueva Bolivia.

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